¿Qué podemos esperar a nivel global para el sector de producción de bienes de consumo y ventas detallistas en 2021: Un re-direccionamiento a las ventas digitales

Claves para el sector:
De acuerdo a las proyecciones de Economist Intelligence Unit (EIU) el crecimiento de las ventas detallistas en 2021 será de alrededor de 3%, sin embargo esta cifra es 2 puntos porcentuales meno9s que las registradas en el 2019.
Se espera que solamente los países de la región asiática exhiban un gasto de consumo superior a los niveles existentes en los periodos previos a la pandemia, por lo que dicha región se convertirá en un mercado de gran interés para los productores en todo el mundo.
El comercio digital incrementará su participación en el total sin embargo su consolidación se verá condicionada a un mayor escrutinio regulatorio, mayores impuestos y ataques cibernéticos a su seguridad.

Cómo se percibe el ritmo de la recuperación en el sector

No es necesario recordar que la incertidumbre condicionará el desempeño del sector detallista en 2021. De acuerdo a las proyecciones del estudio citado y después de disminuir en 4.3%, se espera que las ventas globales del sector crezcan tan solo el 3%, cifra claramente inferior a la exhibida en 2019; este comportamiento se traducirá en mayor variabilidad y menor volumen de ingresos para las familias. No se contempla que la confianza del consumidor se recuperé en el futuro próximo; por lo que se espera que el consumo doméstico solo se recupere en los países de la región asiática (se esperan crecimientos de 6.6% anual en 2021, excediendo los valores registrados en el 2019 para la zona mencionada); mientras que los países de Europa occidental y de América del norte, tendrán que esperar hasta el 2022 para comenzar a ver los signos estables de la recuperación.
En 2021, y por tipo de bienes. la comercialización de alimentos y productos considerados como esenciales presentarán un mejor comportamiento en término de ventas, por encima del resto de los artículos de consumo. Estudios de mercado recopilados por la EIU pronostican que la participación de los productos alimenticios en el consumo doméstico total se incrementará de forma importante, pasando de un 47% en 2019 hasta un 50% en 2021; cifras que concuerdan con los cambios de tendencias establecidos a partir del confinamiento producto de la contención de la pandemia.

Ilustración 1: Cambio % en las ventas del sector detallista

Fuente: The Economist Intelligence Unit (EIU)

Sin embargo la evolución de las tendencias para el comercio a detalle en tiendas y a nivel digital será claramente divergente. No se debe esperar que en 2021, el tráfico en las tiendas físicas regrese a los niveles observados en el 2019, debido a las cambiantes condiciones derivadas de la pandemia.

Si bien es cierto que el comercio digital se verá favorecido con esta última tendencia referida, su contraparte de ventas en tiendas reales continuará declinante en un periodo bastante más largo. Los centros y plazas comerciales, restaurantes, tiendas de departamentos (particularmente las de gran formato como son los híper y mega-mercados) y en general y como es de esperarse todos los detallistas considerados como no-esenciales sufrirán el descenso de tráfico natural a este periodo caracterizado por una contingencia sanitaria.

Sin embargo no está del todo perdido ya que en la medida en que los consumidores accedan a las tiendas físicas buscando alimentos y otros productos esenciales, podrán eventualmente acceder a otros bienes como electrónicos y productos perecederos, incrementando la participación de las tiendas de autoservicio en este importante sector del comercio al detalle.

Las claves tanto para competir como para captar el interés real de los consumidores, continúan siendo las variables de precio y conveniencia. Se espera que los grandes detallistas que manejan tanto puntos físicos de venta como esquemas de comercio digital, estarán bien equipados para hacer frente a un ambiente de contingencia; sin embargo los riesgos de una guerra de precios y la mayor competencia por el presupuesto del consumidor se verá seguramente reflejados en los estados financieros de los detallistas, incluso en la de aquellos que hicieron un buen papel en el periodo de mayor confinamiento.

La problemática del sector también se percibe desde la oferta, y es que ante la posibilidad real de regresar a medidas de mayor distanciamiento como resultado de los rebrotes y repuntes, las cadenas de suministro requieren planes alternos para enfrentar la contingencia de nuevos cierres en los procesos productivos tanto no-esenciales como incluso en los relacionados con la producción de alimentos y bienes relacionados con la higiene y la salud. Al final de cuentas, en el 2021 se debe esperar una fuerte volatilidad de precios, una importante reducción en márgenes de utilidad y una menor eficiencia logística y operativa en las cadenas globales y regionales de abastecimiento.

Quiebras corporativas y desempleo

Seguramente en 2021, continuaremos registrando quiebras corporativas del sector, particularmente de aquellas empresas que ya venían operando en números rojos y que además no supieron o no pudieron acoplarse a la llamada “nueva normalidad” Seguramente varias empresas no podrán recuperarse de los efectos del COVID 19 y por lo tanto no serán capaces de presentar programas de regularización operativa creíbles para sus acreedores; Esto implicará seguramente el cierre y reacomodo de puntos de venta, lo cual redundará aún más en el desempeño del sector inmobiliario, particularmente en ubicaciones urbanas antes muy solicitadas.

Con el trabajo en casa, tiendas, restaurantes y en general comercios que prestaban servicios a los empleados de la zona se verán severamente afectados y se espera que muchos de ellos cierren de forma definitiva.

Estamos en espera de una recuperación global en el número de empleos, sin embargo lo importante es conocer el tipo de empleos que emergerán en el periodo post-pandemia. Cambios estructurales seguramente afectaran el desempeño del sector laboral, requiriéndose n nuevas especialidades y capacidades para desempeñarse adecuadamente en las actividades productivas que seguramente caracterizaran a este periodo de “nueva normalidad”.

Programas de reactivación económica y de rescate de empresas

Ante los niveles generales de endeudamiento de los países, seguramente los programas de rescate se restringirán de manera notable e incluso se tornarán selectivos. En la medida en que los periodos de confinamiento se alargan, los recursos fiscales comienzan a escasear y dificultan la implementación de dichos programas. Estamos a la espera de los resultados de los gigantescos programas de estímulo en los Estados Unidos y en la Unión Europea, que como parece se destinaron más a proporcionar liquidez a los mercados que a procurar la reactivación económica. Estaremos a la espera de su evolución, con el entendido de que cada vez más se dificulta mantenerlos por más tiempo.

La ralentización del turismo dificulta la reactivación de las actividades de Retail

En la medida en que continúa el cierre de fronteras y se limita la movilidad entre países, el turismo no será la pieza clave para la reactivación del comercio. Se espera que esta situación se prolongue al menos por unos dos años más. De esta forma la dinámica del consume dependerá del Mercado interno y del comercio de bienes y servicios esenciales para el consumidor.

Oportunidades y retos para el comercio digital

A pesar de que las actividades comerciales en lo general presentan una dinámica reducida, el comercio digital está en buena forma para responder ante los retos surgidos de la nueva normalidad. Las empresas de recursos compartidos requerirán transformar sus estándares de desempeño orientándose hacia una operación más segura y eficiente. En la medida en que lo logren, estarán en inmejorables condiciones de captar una porción más que considerable del familiar.

Se espera una readecuación de las plataformas digitales, en concordancia con las nuevas necesidades de una escala mayor de operación, por lo que no se descarta una oleada de fusiones y adquisiciones que seguramente transformarán para siempre el gran segmento de empresas que atiende al comercio digital. A este proceso se suman los cambios en las tendencias logísticas, de banca digital y en lo general todas las relacionadas con la geo-localización y segmentación de los mercados, siempre buscando aquellos sectores más rentables.

El entorno regulatorio y fiscal cambiará seguramente en busca de mejores condiciones de operación para las empresas, seguridad para los consumidores y consecuentemente un mayor recaudación, particularmente en sectores que tributaban de forma deficiente. Una vez que las empresas comprendan el alcance de una mayor formalidad operativa y los beneficios que se pueden derivar en materia de seguridad en sus flujos a largo plazo, se esperan desempeños más consistentes y beneficios a largo plazo para las empresas que se adecúen oportunamente al nuevo entorno gubernamental.

Algunas palabras finales

El comercio detallista está sufriendo una profunda transformación que más parece permanente. La Nueva Normalidad estará con nosotros por mucho tiempo y seguramente transformará la forma en que los negocios se llevan a cabo. El Empresario Vistage anticipa el derrotero de los cambios estructurales y detecta en las nuevas tendencias que surgen, oportunidades que más que amenazar su sobrevivencia les brindan la posibilidad de reconstituirse en empresas más resilientes y eficaces. Los signos de incertidumbre empresarial que adecuadamente se capten hoy, se convierten seguramente en las oportunidades de negocios redituables del mañana.