La inclusión financiera es un factor clave para reducir la pobreza e impulsar la prosperidad, particularmente en los países en desarrollo.

La inclusión financiera (IF) significa, para personas físicas y empresas, tener acceso a productos financieros útiles y asequibles que satisfagan sus necesidades —transacciones, pagos, ahorros, crédito y seguro— prestados de manera responsable y sostenible. Asimismo, la IF propicia una menor pobreza y desigualdad y un mayor crecimiento económico . El acceso al crédito permite que los individuos y hogares adquieran patrimonio —como una casa o un vehículo—, bienes duraderos, emprendan alguna actividad productiva que genere ingresos, estén financieramente protegidos ante emergencias o imprevistos, y cuenten con los recursos suficientes para vivir tranquilos durante su jubilación. Además, en el caso de las empresas, las acerca a mejores posibilidades de crecimiento al permitirles comprar maquinaria, invertir en inventario y mejorar sus instalaciones, entre otros.

De acuerdo con el Banco Mundial, el poder tener acceso a una cuenta de transacciones es un primer paso hacia una inclusión financiera más amplia, ya que permite a las personas guardar dinero y enviar y recibir pagos . Una cuenta de transacciones también puede servir como puerta de acceso a otros servicios financieros. El acceso a servicios financieros facilita la vida cotidiana y ayuda a las familias y las empresas a planificar para todo, desde los objetivos a largo plazo hasta las emergencias imprevistas. Es más probable que, en calidad de titulares de cuentas, las personas usen otros servicios financieros, como créditos y seguros, para iniciar y ampliar negocios, invertir en educación o salud, gestionar riesgos y sortear crisis financieras, todo lo cual puede mejorar su calidad general de vida. De esta forma, la profundización de la inclusión financiera se está convirtiendo en una prioridad para las autoridades, los órganos encargados de las reglamentaciones y los organismos de desarrollo a nivel mundial .

Avances concertados de la IF a nivel global

En un esfuerzo ar6ticulado a nivel mundial, desde 2010, más de 55 países se han comprometido a implementar la inclusión financiera, y más de 30 de ellos han puesto en marcha o están preparando una estrategia nacional al respecto. Los países que han logrado más avances con miras a la inclusión financiera son los que han creado un entorno normativo y reglamentario propicio, y han fomentado la competencia permitiendo a las instituciones bancarias y no bancarias innovar y ampliar el acceso a servicios financieros. Sin embargo, la creación de este espacio innovador y competitivo debe ir acompañada de reglamentaciones y medidas de protección del usuario apropiadas para garantizar la prestación responsable de servicios financieros.

Avances a la fecha

La tecnología financiera digital, y en particular el aumento del uso de teléfonos móviles a nivel mundial, han facilitado la ampliación del acceso de las pequeñas empresas y poblaciones difíciles de alcanzar a servicios financieros a un costo más bajo y con menos riesgo:

  • Los documentos de identidad digitales hacen más fácil que nunca abrir una cuenta.
  • La digitalización de los pagos en efectivo ha permitido que más personas empiecen a usar cuentas de transacciones.
  • Los servicios financieros por telefonía móvil permiten que haya un acceso conveniente aún en las zonas remotas.
  • La mayor disponibilidad de datos sobre los clientes permite a los proveedores diseñar productos financieros digitales que se adaptan mejor a las necesidades de las personas no bancarizadas.

 

Obstáculos y áreas de oportunidad

A medida que los países han acelerado sus esfuerzos con miras a la inclusión financiera, ha quedado en evidencia que ellos enfrentan obstáculos similares que les impiden avanzar. Estos obstáculos comprenden:

  • Garantizar que el acceso y los servicios financieros lleguen a las poblaciones difíciles de alcanzar, como las mujeres y los pobres de las zonas rurales;
  • Aumentar la capacidad y los conocimientos financieros de los ciudadanos
  • Asegurar que todos tengan documentos de identidad válidos y que se puedan legalizar fácilmente y a un bajo costo;
  • Idear productos financieros útiles y pertinentes, que se adapten a las necesidades de los usuarios;
  • Establecer marcos sólidos de protección del usuario de servicios financieros, y adaptar las pertinentes entidades responsables de la reglamentación y la supervisión, por ejemplo, utilizando la tecnología para mejorar la supervisión (la tecnología al servicio del cumplimiento de las reglamentaciones del sector financiero);
  • En todo el mundo, la falta de documento de identidad dificulta abrir una cuenta bancaria, tener acceso al capital o al crédito.

 

Retos y avances de la IF en México

La inclusión financiera ha sido uno de los principales desafíos de desarrollo de México. En 2011, alrededor de 71 millones de mexicanos —65% de la población nacional de 112 millones— carecieron de acceso a servicios financieros formales. Este fue un problema particularmente grave en las zonas rurales, donde el 78 por ciento de los municipios no tenían ni un solo punto de servicio para los residentes que deseaban hacer depósitos, retirar dinero, revisar saldos o hacer pagos. Sólo el 13,6 por ciento de la población adulta tenía una cuenta de ahorro formal, en comparación con el promedio regional de 33.6 por ciento. Además, principalmente en las zonas rurales, un número significativo de los proveedores de servicios disponibles operaban como entidades de ahorro y crédito no autorizadas y no reguladas; sin seguro de depósito, los ahorros de estas entidades estaban en riesgo, y sólo ofrecían acceso limitado a servicios financieros adecuados y sólidos.

Aproximación estratégica

En un esfuerzo conjunto entre organismos internacionales tales como el BM el El Banco del Ahorro Nacional y Servicios Financieros (BANSEFI) estructuró 5 estrategias para mejorar la IF en nuestro país:

  1. Ayudar a las entidades de ahorro y crédito no autorizadas, (SCEs), a certificarse para permitir a los miembros entrar en el sector financiero formal y beneficiarse de él.
  2. Fortalecer la capacidad de las entidades autorizadas para servir mejor a sus miembros.
  3. Trabajar con entidades financieras en municipios rurales para incluir a las personas, especialmente a las mujeres, en el sector financiero formal. Estas entidades incluyen el Programa Regional de Asistencia Técnica a las Microfinanzas Rurales (PATMIR), un programa específicamente enfocado en ampliar la inclusión financiera en las zonas rurales, y L@ Red de la Gente, una red de entidades que ofrecen una gama de servicios financieros, tales como remesas internacionales y nacionales, pagos de terceros y micro-seguros, entre otros.
  4. Proporcionar educación sobre alfabetización financiera a las personas que viven en las zonas rurales, en particular a las mujeres.
  5. Crear asociaciones con el sector privado para mejorar las capacidades de acceso y reducir costos del servicio en entidades vulnerables y de difícil acceso.

 

Resultados a la fecha en nuestro país

La actualización y profundización de los programas de apoyo para mejorar la IF en nuestro país, muestran avances importantes. De acuerdo con el Panorama Actual de la Inclusión Financiera 2019 de la CNBV, es posible resaltar los siguientes resultados:

Cobertura

El número de sucursales aumentó 1% respecto a 2017, alcanzando la cifra de 17,920. Esto implicó que se tuviera al menos una sucursal en 51% de los municipios del país, donde habita el 92% de la población (cobertura demográfica). La población que vive a menos de 4 kilómetros de una sucursal fue de 76%. Alrededor de tres de cada cuatro sucursales pertenecen a algún banco comercial, mientras que las cooperativas aportaron el 12%. Un 13% de las sucursales estuvieron ubicadas en municipios con menos de 50 mil habitantes.

El número de corresponsales fue de 44,809, lo que implicó un crecimiento de 4% respecto al año anterior, lo cual significó una cobertura municipal de 72% y una cobertura demográfica de 97%. La población que vive a menos de 4 kilómetros de un corresponsal fue de 86%. La densidad de los corresponsales, medida a través del número de instituciones financieras que operan en un mismo corresponsal continúa al alza, y se ubica en 6.9 por módulo. El principal comercio que fungió como corresponsal fue la cadena de Oxxo. El administrador de corresponsales con mayor número de comercios afiliados fue la Red Yastás. Solo el 14% de los corresponsales estuvieron ubicados en municipios con menos de 50 mil habitantes.

Productos

En las terminales punto de venta, considerándose tanto la banca como por agregadores, de 2017 a 2018, el número se incrementó en 17%, llegando a 2,487,741 dispositivos. Se contó con una cobertura municipal de 69% y una demográfica de 97% por parte del número de TPV de la banca. La Ciudad de México, México y Jalisco son las entidades con el mayor número de dispositivos. A su vez, Monterrey, Miguel Hidalgo y Cuauhtémoc son los municipios que poseen más TPV de la banca.

Respecto a las cuentas, se tuvo un crecimiento de 7.7% con respecto al 2017, alcanzando 118,675,710 contratos. Alrededor de ocho de cada 10 cuentas fueron provistas por alguna institución de la banca comercial. El saldo promedio de las cuentas se ubicó en 44,172 pesos. En los municipios de Álvaro Obregón y Cuauhtémoc radican más de cuatro millones de cuentas en cada uno.

En 2018 se registraron 57,840,367 créditos a individuos, lo que representa un aumento de 3.5% respecto a 2017. Más del 90% fueron otorgados por la banca comercial. A su vez, el número de créditos a las micro, pequeñas y medianas empresas fue de 528,793, con un índice de morosidad de 5%, otorgados a una tasa promedio ponderada (descontando el valor de la tasa de interés interbancaria, TIIE) de 5.6% y un saldo de 441 millones.

El número de cuentas administradas por las Afore sumó 62,879,959, es decir, un crecimiento de 4.8% en el último año. La mayor parte de estas cuentas pertenece a la población menor a 36 años, con 27.7 millones, mientras que en el grupo etario de 60 años se tiene 6.8 millones de Afores. Las aportaciones voluntarias continúan endo, al pasar de alrededor de 26 mil millones de pesos en 2014 a casi 69 mil millones en 2018.

En materia de transacciones, se observa un incremento continuo tanto en el uso del efectivo como en las transferencias, destacando su crecimiento, al pasar de 137 a 193 como porcentaje del PIB del 4to trimestre de 2017, al mismo periodo de 2018. A su vez, se registraron 884 millones de operaciones en TPV, 503 millones de operaciones en cajeros y 328 millones de transferencias. Utilizando el SPEI en horario laboral han pasado de
17.5 a 42.4 millones de transferencias entre 2014 y 2018. En el comparativo internacional, para 2017, México tuvo 32.1 transacciones con tarjetas por adulto con un monto promedio de 33.4 dólares en cada transacción.

Los ingresos por remesas enviadas a México fueron de 33,470.4 millones de dólares, un incremento de 10.5% respecto a 2017 y donde el costo promedio del envío de remesas desde Estados Unidos fue de 5.7% por cada 200 dólares. El servicio de Directo a México continúa siendo escasamente utilizado, representando menos del 1% del importe total de los envíos.

Importancia para la Comunidad Vistage

Los importantes esfuerzos de bancarización en nuestro país y los buenos resultados de la inclusión financiera proporcionan grandes oportunidades de expansión, no solo para negocios relacionados con la prestación de servicios financieros sino para una profundización del consumo y ventas en sectores que se incorporan como resultado de estas reformas. El empresario Vistage está atento a los retos que enfrenta la atención de este creciente sector de la población y aprovecha las oportunidades desarrollando verdaderas propuestas de valor para una población por largo tiempo desatendida.