La globalización frente al Covid-19: ¿Cuál será el desenlace?

La pandemia del Covid-19 ha creado un entorno desafiante para la operación de las multinacionales. Las medidas de bloqueo y el colapso de la actividad económica mundial han roto los canales tradicionales para los flujos de la inversión extranjera directa (IED). Una oleada de nuevas políticas restrictivas de IED en todo el mundo ha amortiguado aún más las perspectivas. Cuando se contrasta una sombría imagen del comercio internacional, con cadenas de suministro alteradas y volúmenes comerciales desplomados, es tentador concluir que la globalización se acerca a un final rápido y desagradable.

Sin embargo, tales temores pueden ser demasiado pesimistas, si no del todo prematuros. A medida que los ejecutivos cambian el enfoque del control de daños a corto plazo a la resiliencia a largo plazo, es probable que las cadenas de abastecimiento se muevan en nuevas direcciones con mayor dispersión geográfica. Indudablemente algunas relocalizaciones pueden tener lugar y la aversión al riesgo puede dar a los inversores una pausa inicial. Sin embargo, las consideraciones de costos, la incertidumbre política mundial y el deseo de prepararse para futuras crisis más allá del coronavirus requerirán en última instancia un enfoque altamente diversificado, flexible e internacional. También lo hará el atractivo de mercados lejanos, cuya importancia comercial no desaparecerá. En general, la pandemia parece menos propensa a matar la globalización que a remodelarlo de una manera más uniformemente distribuida.

El nuevo coronavirus ha devastado las economías más grandes e interconectadas del mundo. Se documentó su existencia por primera vez en China a finales de 2019 y rápidamente se trasladó de este a oeste, extendiéndose por Asia, Europa y, más recientemente sobre las Américas. A mediados de junio de 2020, Estados Unidos encabezó la lista de diez países que notificaron la mayoría de los casos de coronavirus. Los otros estaban compuestos por sus pares del G7 Francia, Alemania, Italia y el Reino Unido, así como España, Brasil, Rusia, India y Perú. Este grupo de diez países representó más de un tercio de las existencias y entradas de IED mundiales en 2019. La proporción se eleva a alrededor del 60% cuando se añaden China, Hong Kong y Singapur. Como se observa en la Ilustración 1, en conjunto, estas 13 economías representaron concentraciones igualmente grandes de los flujos de títulos valores y salidas de IED en 2019, reafirmando sus funciones como conductos cruciales de inversión.

Ilustración 1: Reversión en los conductos de inversión extranjera directa y de cartera

Fuente: The Economist Intelligence Unit

El virus también ha interrumpido una serie de industrias que sirven como vehículos esenciales para la IED. La hostelería, el turismo, el comercio minorista, el entretenimiento y el transporte (en particular las aerolíneas) han sufrido fuertes caídas de la demanda, debido a medidas de distanciamiento social, cierres y restricciones a los viajes. El consumo de electricidad, una amplia medida de la actividad económica, se ha desplomado, y lo mismo ocurre con la demanda de petróleo. El gas natural y la minería han batallado en medio de la reducción de las compras de China; mientras que las empresas químicas se enfrentan a una doble amenaza dado el doble papel de China como principal productor y consumidor. En total, estas industrias representaron hasta el 40% del valor total de las fusiones y adquisiciones transfronterizas (M&As) y los proyectos completamente nuevos a partir de los flujos de IED (greenfield projects) en 2019. Las manufacturas representaron un 50 por ciento; el sector (especialmente sus segmentos de automoción, tecnología y bienes de consumo) se ha visto severamente afectado debido a la contracción de la demanda, los cierres de fábricas e interrupciones en las cadenas de suministro en toda Asia (ilustración 2).

Ilustración 2: Las industrias con mayor afectación por la Pandemia

Fuente: UNCTAD y Economist Intelligence Unit

En un reporte de la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y desarrollo (UNCTAD) se considera que los flujos de IED se reducirán a nivel global en un 40% en 2020-2021; esta cifra es superior al 35% registrado en la crisis financiera global de 2008-2009; no obstante el impacto pudiera ser amplificado dadas las condiciones económicas actuales.

Regulaciones y Cambios en las Políticas Públicas en Materia de IED

Los cambios recientes en las políticas de IED han atenuado aún más las perspectivas. Durante el primer semestre de 2020, muchas economías importantes endurecieron sus regulaciones de inversión extranjera en medio de crecientes preocupaciones sobre la amenaza de adquisiciones depredadoras, particularmente de China. En marzo, la Comisión Europea recomendó que los Estados miembros de la UE establecieran y utilizaran regímenes de detección de IED para proteger los activos críticos, como aquellos ubicados en el ámbito sanitario. Francia, Alemania y Japón redujeron los umbrales de ingreso, lo cual desencadenó en mayores requisitos para la aprobación de inversiones.

Una medida temporal eliminó estos umbrales por completo en Australia, con cambios más sólidos posibles a finales de este año. La India requiere ahora la evaluación estricta de las inversiones provenientes de cualquier país vecino. En los Estados Unidos, donde la política de IED ya es estricta, los miembros del Partido Demócrata propusieron una moratoria de los grandes acuerdos de fusiones y adquisiciones durante la pandemia. Todo esto parece causar problemas para la globalización, en particular a medida que el comercio internacional se desacelera de forma importante. No obstante el comercio ya se había desacelerado desde 2018, debido al aumento de la política proteccionista y a la guerra comercial entre Estados Unidos y China. La pandemia de coronavirus acentuó los cambios, con medidas de bloqueo generalizadas que asfixian la producción manufacturera, rompiendo los enlaces de transporte y contrayendo la demanda. También la pandemia expuso las vulnerabilidades las cadenas globales de suministro al concentrarlas en un solo lugar. Análisis de The Economist Intelligence apuntan a que con la participación de más del 50% de participación de China en el comercio mundial en algunas industrias, los volúmenes de comercio mundial puedan disminuir casi un 23% en 2020, eclipsando los mínimos alcanzados durante la crisis financiera mundial pasada (Ilustración 3).

Ilustración 3: Caída en el Comercio Internacional durante la Pandemia

Fuente: The Economist Intelligence Unit

A pesar de las caídas importantes en los flujos globales de bienes, servicios y recursos resulta prematuro descontar la importancia de la globalización en muchos de los ámbitos de la vida cotidiana y económica de los países.

A medida que las empresas multinacionales se adaptan al clima actual y crean resiliencia en sus operaciones, resulta poco probable que el retiro del comercio internacional sea deseable o rentable. Tomemos como ejemplo las relocalizaciones, mismas que se consideran entre las opciones operativas más extremas para limitar la exposición al riesgo de las grandes cadenas de suministro. Además del alto costo, tanto de transacción, como de información y de cambio, se corre el riesgo de excluir a las empresas de los mercados esenciales. Los costos de producción más altos abollarían el potencial de vender competitivamente en el país. También sería más difícil atraer compradores extranjeros, una perspectiva sombría para las empresas estadounidenses, ya que más del 95% de los consumidores del mundo viven fuera de ese país. La automatización y la impresión 3D podrían ofrecer soluciones alternativas para facilitar la relocalización. Sin embargo, estas tecnologías no están disponibles para todas las industrias (los textiles y las prendas de vestir son un ejemplo), y podrían pasar algún tiempo antes de que lo estén. El almacenamiento es otra opción y es probable que se utilice en cierta medida después de la pandemia, pero también puede producir sólo rendimientos finitos. Almacenar las piezas o productos adecuados en la cantidad correcta de la fuente correcta de una manera sostenible y rentable dista mucho de ser un proceso intuitivo. Es especialmente desalentador para industrias como la electrónica de consumo, cuyos componentes se vuelven obsoletos rápidamente.

La Regionalización: ¿Una Alternativa a la Globalización?

La regionalización es una opción atractiva pero no sin ciertos riesgos, y el corredor entre Estados Unidos y México proporciona un ejemplo revelador de su empleo. En teoría, México ofrece atractivas oportunidades de cerca. El país es un centro de producción de bajo costo que está cerca de los Estados Unidos y se beneficia de los ecosistemas industriales y comerciales establecidos. El nuevo Acuerdo entre Estados Unidos En México y Canadá entró en vigor en julio. Sin embargo, las relaciones entre los países siguen siendo tensas a medida que Donald Trump, el presidente de Estados Unidos, continúa impulsando una agenda proteccionista y antiinmigración. Los efectos económicos y políticos podrían volverse cada vez más erráticos mientras el Sr. Trump intenta jugar con su base de votantes antes de las elecciones estadounidenses de noviembre.

Mientras tanto desde la perspectiva de algunos inversionistas, particularmente aquellos que han visto afectados sus intereses ante los cuestionamientos acerca de las prácticas para aceptar la IED en el pasado por los gobiernos mexicanos anteriores, las preguntas rodean las políticas económicas del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Los derechos contractuales, el Estado de derecho y el clima de negocios están sufriendo una mayor incertidumbre. De acuerdo con algunos análisis internacionales como el de “The Economist Intelligence Unit”, México, desde el punto de vista económico, también ha respondido lentamente a la crisis del coronavirus, por lo que es una alternativa cuestionable a las economías asiáticas cuyas recuperaciones se están produciendo en apariencia mucho más rápido.

Resulta muy importante dar seguimiento al comportamiento de la IED en términos productivos en su adecuación al nuevo tratado comercial de América del Norte (TMEC) y al entorno político que marcará el rumbo de la geopolítica después de las elecciones estadounidenses del 3 de noviembre del 2020.

También es importante mencionar que se están reproduciendo dinámicas similares en la UE, con obstáculos políticos que limitan las oportunidades de negocios. El Brexit dominará la agenda comercial inmediata, dejando poco margen para desarrollar nuevas redes regionalizadas expansivas de una manera significativa.

¿Se puede reinventar la Globalización?

Algunos analistas sugieren que en el escenario más probable las empresas adopten una ´postura mixta, con desviaciones específicas sobre el rumbo actual de los negocios; por una parte se espera que se asignen recursos a la relocalización en las cadenas globales, la regionalización y el regreso a políticas de manejo de inventarios más estables así como al desarrollo de tecnologías que faciliten estos procesos. El enfoque de los administradores se centrará en diversificarlas cadenas de suministro para evitar concentraciones en un solo país, incluso para diversificar en torno a una región. Esto está sucediendo, siendo países como Vietnam entre otros del Sudeste Asiático los beneficiarios de la desconcentración de las actividades de China. Se busca que las empresas más sólidas busquen redundancias en sus operaciones y que sus cadenas se tornen más flexibles y ágiles al cambio para evitar los cuellos de botella que caracterizaron su operación en este 2020. En el otro extremo y dependiendo del producto también las empresas pueden beneficiarse de tener la capacidad de actuar más lenta y deliberadamente, asegurando que sus inversiones estén equipadas para dar sus frutos a largo plazo y responder a futuras crisis, como el cambio climático. Los responsables de la formulación de políticas y las oficinas de promoción de la inversión en los países deberán emitir mensajes a las empresas buscando soluciones sostenibles y diversificadas. El resultado bien podría conducir a un nuevo capítulo para la globalización, con un comercio internacional que se extienda más plenamente por todo el mundo. De cualquier forma, los escenarios posteriores a la pandemia, ofrecen la posibilidad y la necesidad de una reconfiguración de los modelos de negocios.

El empresario Vistage, tiene la oportunidad de reflexionar sobre su estrategia, buscando nuevas formas de hacer negocios en el futuro cercano. Hoy más que nunca el reposicionamiento, producto de un importante esfuerzo de planeación como respuesta al cambio es crucial para la sobrevivencia en primera instancia y la posible expansión que siempre surge después de las crisis.