La Economía en los Tiempos del Covid-19.

El reporte del Banco Mundial denominado La Economía en los Tiempos del Covid-19 destaca la gran incertidumbre que genera el inicio de una pandemia, especialmente porque el virus es nuevo y su contagio y letalidad no son bien conocidos. Si bien en la mente de los gobiernos está la idea de tomar medidas drásticas para la contención de la enfermedad, también consideran que esas medidas seguramente tendrán costos económicos, y en varios casos costos políticos también. Ante esa incertidumbre, adecuadamente la mayoría de los gobiernos ha optado por la decisión de salvar vidas a cualquier costo, si es necesario. Sin embargo en la medida en que van apareciendo más datos tanto epidemiológicos como económicos, se puede revisar el impacto de las medidas adoptadas y, potencialmente, ajustar la respuesta de las políticas, situación que precisamente destaca como objetivo del documento.

¿Cómo llegámos aquí?

Durante los últimos cinco años, el desempeño económico de América Latina y el Caribe ha sido decepcionante, con tasas de crecimiento apenas positivas en promedio. Apoyar las tendencias del gasto social que antes eran posible gracias a precios inusualmente altos de las materias primas se estaba volviendo cada vez más difícil, lo que condujo a muchos países con ajustes dolorosos.

Ilustración 1: Crecimiento económico en la región 2002-2019

Fuente: “World Bank. 2020. La Economía en los Tiempos del Covid-19.

Durante 2019, los disturbios sociales estallaron en toda la región, lo que refleja una brecha cada vez mayor entre las expectativas populares y las realidades económicas y sociales. Y luego, a principios de 2020, los precios internacionales del petróleo se desplomaron. Esto es también cuando se desarrolló el brote de Covid-19.

Ilustración 2: Precios internacionales del petróleo

Fuente: “World Bank. 2020. La Economía en los Tiempos del Covid-19.

Los países de América Latina y el Caribe tienen una rica historia de graves shocks adversos, incluyendo bajas aceleradas en los precios de las materias primas, un ajuste dramático de las condiciones financieras y grandes desastres naturales. El entorno externo actual de la región tiene similitudes con esta historia, lo que implica que la experiencia previa seguramente será de gran utilidad.

Los shocks externos y su impacto en la Región

Como se observa en la ilustración 3, las fuentes de shock externo varían por país; para México, un país altamente dependiente de su contacto con el exterior, el impacto proviene de manera importante del comportamiento económico de los países industrializados (G-7) y de la evolución del transporte aéreo.

Ilustración 3: Fuentes de shocks externos por país

Fuente: “World Bank. 2020. La Economía en los Tiempos del Covid-19.

Sin embargo la epidemia de Covid-19 aporta una nueva dimensión, ya que las medidas necesarias para contener el brote de la epidemia también dan lugar a una gran shock del lado de la oferta. Los canales a través de los cuales las perturbaciones externas adversas afectarán a las economías nacionales varían de un país a otro. La demanda de China y los países del G7 caerá drásticamente, pero potencialmente en diferentes grados, con diversas implicaciones para los exportadores de productos básicos en América del Sur y para los exportadores de bienes y servicios manufacturados en Centroamérica y el Caribe. La caída de los precios del petróleo tendrá consecuencias perjudiciales para los países cuyos ingresos por exportaciones y recursos presupuestarios dependen fundamentalmente del petróleo, pero traerá alivio a los importadores netos de petróleo. El tráfico aéreo ha caído intensamente en la medida en que los vuelos han sido cancelados masivamente para evitar la propagación del virus. El consiguiente colapso del turismo tendrá un impacto severo en los países con importantes destinos turísticos, particularmente en los países de la cuenca del Caribe.

Mapa 1: Casos y muertes por Covid-19 en América Latina y el Caribe

Fuente: “World Bank. 2020. La Economía en los Tiempos del Covid-19.

Nuevamente en cuanto a los shocks de oferta, América Latina y el Caribe están apenas en las etapas iniciales de la epidemia. Si bien todas las economías del G7 vieron sus primeros casos a finales de enero de 2020, las primeras muertes en la región ocurrieron casi dos meses después, a mediados de marzo. El inicio de una pandemia se caracteriza por una profunda incertidumbre, especialmente porque el virus es nuevo y su contagio y letalidad no son bien conocidos. Debido a esta incertidumbre, la mayoría de los gobiernos han optado sensatamente por buscar salvar la mayor cantidad posible de vidas, sabiendo que al hacerlo incurrirán en elevados costos económicos e incluso políticos. Pero varios meses después del estallido de la epidemia, la creciente disponibilidad de datos epidemiológicos y económicos contribuyen a una mejor evaluación del impacto de las medidas adoptadas. Para los que llegan tarde a la epidemia, este retraso de tiempo ofrece la oportunidad de ajustar sus respuestas a la crisis.

Gestión de la Crisis

Los países de toda la región han estado tratando de gestionar el equilibrio entre los costos de salud y los costos económicos. Lograr un equilibrio adecuado requiere evaluar tanto el impacto en la salud como el impacto económico de las medidas que pueden adoptarse para contener la propagación de la epidemia. Estas medidas abarcan desde cuarentenas a nivel nacional y bloqueos de población hasta iniciativas de distanciamiento social dirigidas a grupos de población vulnerables, como los ancianos, o a lugares específicos.

Impacto de las medidas de contención del COVID-19

Para su informe el Banco Mundial realizó una estimación del impacto de las medidas generales y específicas sobre el número de casos de Covid-19, basándose en datos diarios de 25 países. Los resultados muestran que las medidas generales de contención siempre dan lugar a menos casos de Covid-19 a lo largo del tiempo que las medidas específicas. Pero ambos son considerablemente más eficaces si se implementan poco después de que se registre el primer caso. Por ejemplo, las medidas de contención específicas adoptadas 15 días después del brote de la epidemia hacen más para ralentizar su progreso que las medidas generales adoptadas después de 30 días

La evaluación del costo económico de las medidas de contención sobre la actividad económica requiere datos de alta frecuencia sobre la actividad económica. Algunos ejemplos son los datos de luz nocturna de las imágenes satelitales, el consumo de electricidad o el número de viajes diarios evaluados por las aplicaciones compartidas de la empresa. Para su informe, el indicador de alta frecuencia seleccionado fue el volumen de dióxido de nitrógeno, medido a través de imágenes satelitales. Estas emisiones están altamente correlacionadas con la combustión activa de vehículos y otras máquinas. Los resultados confirman que las medidas generales para contener la epidemia de Covid-19 dieron lugar a descensos drásticos de la actividad económica (ver Mapa 2).

Mapa 2: Reducción por país de la movilidad en visitas a comercios y trabajos

Fuente: “World Bank. 2020. La Economía en los Tiempos del Covid-19.

Al responder a la crisis, los países de América Latina y el Caribe no tienen el espacio fiscal del que disfrutan los países avanzados. Algunos se enfrentaban a crisis incluso antes del brote de Covid-19. Las economías de la región también se caracterizan por mayores niveles de informalidad, lo que hace que muchas de sus empresas y hogares sean mucho más difíciles de alcanzar a través de instrumentos como los aplazamientos fiscales y los subsidios salariales. Con recursos limitados e instrumentos limitados, un diseño adecuado de la respuesta política se vuelve crucialmente importante. Las dificultades de la crisis serán enormes para grandes segmentos de la población. Muchos hogares viven al día y no tienen los recursos para hacer frente a los encierros y cuarentenas necesarios para contener la propagación de la epidemia. Muchos trabajadores son por cuenta propia, y la informalidad es común incluso entre los asalariados. Llegar a estos trabajadores a través de transferencias es más difícil que en las economías formalizadas. Muchos hogares también dependen de las remesas, que se están derrumbando a medida que la actividad se cierra en los países de acogida, con los trabajadores migrantes entre los más afectados.

¿Cómo responder a la crisis?

La respuesta ante la crisis mediante políticas debe abordar directamente esta dimensión social de la crisis. La primera línea de respuesta incluye los programas existentes de protección social y asistencia social que pueden ampliarse rápidamente y cuya cobertura puede ampliarse. Tales programas podrían complementarse a través de canales de pago móviles o digitales.

Se pueden considerar programas de distribución de alimentos mientras se adoptan fuertes medidas de distanciamiento social. El consejo estándar en presencia de choques adversos es proteger a los trabajadores, no a los puestos de trabajo. Este consejo se basa en que la mayoría de los shocks afectan a empresas, sectores o ubicaciones específicas, y permitir la reestructuración sectorial o espacial permite aumentar la eficiencia. Sin embargo, el consejo estándar no se sostiene cuando un shock económico afecta a toda la economía. Las relaciones empleador-empleado que tardaron mucho tiempo en construirse y seguirían siendo rentables cuando la economía vuelva a la normalidad pueden disolverse permanentemente debido a este shock temporal. El capital humano específico del empleo puede perderse y aumentar la producción más adelante puede volverse más difícil. Vale la pena considerar un enfoque dual para proteger los puestos de trabajo.

Las empresas y sectores estratégicamente importantes pueden obtener un apoyo explícito, a cambio del compromiso de mantener a sus trabajadores. Los bancos u otros intermediarios pueden llegar a las empresas más pequeñas y evaluarlas. Estas instituciones financieras pueden ser incentivadas mediante el reparto de riesgos y las garantías, de modo que garanticen la disponibilidad de liquidez en un contexto de crecientes necesidades de capital de trabajo.

En crisis anteriores, cuando el sector financiero experimentó problemas de solvencia, la pérdida de puestos de trabajo era mucho más importante y la recuperación posterior se vio gravemente obstaculizada. Lamentablemente, el riesgo de una crisis financiera no puede descartarse en el contexto actual. El sector financiero se encuentra generalmente en una posición relativamente fuerte. Pero la magnitud de los choques es extraordinaria. A nivel internacional, la región está viendo mayores salidas de cartera que en el momento de la crisis financiera mundial. A nivel nacional, muchos deudores no podrán cumplir sus obligaciones y pedir renegociaciones, o simplemente incumplir. La protección de los sistemas de pago es esencial en este contexto.

¿Cuál debe ser el papel del gobierno?

Pero incluso con una infraestructura de mercado que funcione bien, los gobiernos tienen un papel importante que desempeñar como coordinadores. Las garantías generales iniciales para los depósitos bancarios pueden ayudar a mantener la confianza del público. Es posible que sea necesario simplificar la reestructuración extrajudicial de la deuda, proporcionar orientación sobre las medidas de alivio reglamentario y reforzar la resolución bancaria. También se pueden considerar medidas de coordinación más radicales, como moratorias o calendarios de aplazamiento de pagos, dependiendo de la gravedad de la crisis.

¿Socialización o privatización de las pérdidas?

Una pregunta clave es al final, ¿quién debe soportar las pérdidas? Desde el punto de vista económico, la respuesta es simple: las pérdidas deben centralizarse con el gobierno en la medida de lo posible. Frente a un shock asegurable como la epidemia de Covid-19, sólo los gobiernos pueden servir como una aseguradora de último recurso. Pero dada la restricción de recursos, es importante comunicar claramente cómo se administrarán las pérdidas. Una declaración de este tipo coordinaría las expectativas y ayudaría a los agentes económicos a adaptarse al nuevo entorno, sirviendo como un pacto social sobre cómo manejar la crisis. Pero la declaración también debe ser realista sobre lo que es factible, detallando prioridades claras.

Para apoyar a los puestos de trabajo y a las empresas, es posible que los gobiernos deban asumir participaciones en empresas de importancia estratégica. Para evitar una crisis financiera, es posible que necesiten recapitalizar los bancos y absorber los activos dudosos. Si no se gestionan adecuadamente, estos movimientos podrían abrir la puerta a la búsqueda de rentas y al patrocinio político. El proceso de adquisición y gestión de activos debe ser percibido como transparente y profesional para mantener la confianza en el gobierno. Esto también puede permitir que los responsables de la toma de decisiones tomen las medidas urgentemente necesarias sin temer ser procesados en el futuro. Es necesario establecer acuerdos sólidos para garantizar que la adquisición y gestión de activos se lleve a cabo a distancia de los políticos, basándose en ejemplos de mejores prácticas sobre el uso de fondos soberanos y en empresas de gestión de activos, en países con niveles de desarrollo similares. Una respuesta prospectiva a la crisis debería ir idealmente más allá de abordar las necesidades inmediatas y trazar el camino hacia una recuperación vigorosa y sostenible.

Las medidas de emergencia bien diseñadas son un paso en esa dirección. Proteger las fuentes estratégicas de empleo, evitar una crisis financiera y gestionar los activos profesionalmente ayudará a poner en marcha la economía. Sin embargo, a pesar de los desafíos urgentes, se necesita una visión a largo plazo. Los países deben tratar de recuperar su programa de desarrollo a largo plazo, con el empleo y la transformación económica en el centro de la misma.

Vale la pena que la Comunidad Vistage reflexione sobre estas recomendaciones del Banco Mundial, particularmente para analizar no solo las condiciones actuales de operación de sus negocios en la coyuntura que sabemos son muy difíciles y que algunos considera únicas e insalvables, sino para dar respuesta a las preguntas esenciales que todos debemos estar haciendo: ¿En qué condiciones retornaremos después de la crisis actual del COVID-19? ¿Cuál será la “nueva normalidad”? y ¿qué tan preparado estoy para enfrentar esas nuevas condiciones?

En estos momentos difíciles es tiempo de aprovechar las experiencias de los demás. Vistage recomienda la lectura del Reporte: La Economía en los Tiempos del Covid-19, mismo que se puede revisar en su versión en inglés en: https://openknowledge.worldbank.org/handle/10986/33555

REFERENCIAS

World Bank. 2020. La Economía en los Tiempos del Covid-19. LAC Semiannual Report; April 2020. Washington, DC: World Bank. © World Bank. https://openknowledge.worldbank.org/handle/10986/33555 License: CC BY 3.0 IGO.”