La asunción de Boris Johnson como el nuevo Primer Ministro del Reino Unido: Retos y Oportunidades

El exalcalde de Londres Boris Johnson ha logrado imponerse en las primarias tories, convirtiéndose en líder del Partido Conservador, con un 66% de apoyo (92.153 votos) a su rival el ministro de Exteriores, Jeremy Hunt, quien ha obtenido un respaldo del 34% (46.656 votos. Por extensión del liderazgo de su partido, Johnson ocupará el cargo como el 77º Primer Ministro (PM) de la quinta economía del mundo, tras la renuncia de Theresa May.

Sin acceder al gobierno con el voto popular, se puede decir que alrededor de 159,000 miembros del partido conservador (en su mayoría blancos y de edad media o mayores) decidieron sobre quien consideran que debe guiar los destinos de cerca de 66 millones de habitantes del Reino Unido. Este acontecimiento pone de relieve la noción de que el Partido Conservador británico tiene altas expectativas para que bajo el liderazgo de Boris Johnson, ésta organización política pueda salir de su actual estado de ruina.

La retórica de Boris Johnson, al menos en su etapa inicial, y dando continuidad a la fórmula que lo llevó a la victoria, entusiasmando a sus seguidores, se basa en la promesa de que el Partido Conservador llevará a cabo el Brexit, y demostrará “su habilidad histórica para equilibrar dos instintos enfrentados: el deseo de mantener una relación cercana con la UE y el deseo de que este país se pueda autogobernar democráticamente”.

Los retos inmediatos para la nueva administración

Indudablemente el cumplimiento ordenado de la promesa de sacar al Reino Unido de la Unión Europea el próximo 31 de octubre, con o sin acuerdo con Bruselas, parece ser la principal preocupación del nuevo gobierno, más no la más inmediata.

El asunto más delicado y urgente al que deberá hacer frente el nuevo PM será la crisis internacional desencadenada entre Irán y el Reino Unido. Analistas internacionales señalan, con razón, que el gobierno saliente ha jugado un delicado equilibrio de palabras duras y movimientos diplomáticos, en un intento por rebajar a toda costa la tensión con Teherán, que llegó a su punto álgido con la captura por parte de la Guardia Revolucionaria iraní del petrolero británico Stena Impero.

Los críticos tanto fuera como dentro del partido en el poder, señalan que la captura del buque británico por las fuerzas iraníes, ha desatado críticas, políticas pero también militares, ante el fallo anticipatorio de un gobierno paralizado por el Brexit, el desenlace de las guerras internas en el Partido Conservador por la sucesión de Theresa May la carencia de toda disciplina para encarar los acontecimientos que tensionan los ámbitos económicos y políticos del Reino Unido.

El actual Gobierno ha jugado un delicado equilibrio de palabras duras y movimientos diplomáticos, en un intento por rebajar a toda costa la tensión con Teherán, que llegó a su punto álgido con la captura por parte de la Guardia Revolucionaria iraní de la embarcación Stena Impero.

El Brexit como preocupación medular del Partido Conservador

En medio de la actual crisis diplomática y posiblemente militar, es claro que los miembros del Partido Conservador Británico, esperan que el Brexit se realice sin retrasos y sin excusas, situaciones que llevaron evidentemente a Theresa May a dimitir.

En materia del Brexit y la nueva administración, la respuesta de la Unión Europea (UE), más allá de las felicitaciones de cortesía, parece orientarse hacia la inflexibilidad en los acuerdos de separación.

Boris Johnson apuesta por modificar el diseño, que no fue aceptado por ambas partes en la negociación, de la llamada “salvaguarda irlandesa” o backstop (en inglés); estrategia de último recurso propuesta por el gobierno de Theresa May. para evitar que tras el Brexit se instaure una frontera, entre la República independiente de Irlanda e Irlanda del Norte, con controles y aduanas, lo que iría contra unos tratados de paz que datan de hace más de dos décadas.

¿En qué consiste el backstop?

Definida por algunos como una especie de “póliza de seguro” es básicamente un dispositivo que busca garantizar que no habrá una frontera “dura” entre las dos Irlandas, incluso si no se llegara a un acuerdo formal en temas comerciales y de seguridad. Básicamente, implicaría, como último recurso y en condiciones específicas, mantener temporalmente a Irlanda del Norte dentro de la unión aduanera y del mercado único mientras el resto de Reino Unido los abandona.

Esta salvaguarda solo debería entrar en vigor si para diciembre de 2020 no hay un acuerdo comercial entre la UE y Reino Unido. Pero como no se establece una fecha límite para esa situación y como siempre se requeriría el visto bueno de los europeos para que se le ponga fin, hay diputados que temen que se enquiste como una situación permanente. Estos diputados quieren introducir un límite temporal al “backstop”, algo que la UE ha descartado.

¿Por qué los habitantes del Reino Unido no quieren una “frontera dura”?

Irlanda del Norte sufrió un sangriento conflicto entre 1968 y 1998, que enfrentó a los llamados unionistas (de religión protestante, mayoritaria en la región), partidarios de preservar los lazos con Reino Unido, y los republicanos, en su mayoría católicos, demográficamente minoritarios y partidarios de la independencia o de la integración de la provincia a la República de Irlanda.

El acuerdo de paz de Viernes Santo, firmado en Belfast en 1998, puso fin a la violencia, pero contempla como condición la ausencia de fronteras físicas en la isla. Desde entonces, los ciudadanos pueden cruzar de un lado a otro sin pasar por ningún control.

¿Qué implica el backstop en términos económicos?

Tanto el Reino Unido como Irlanda son actualmente parte del mercado único y de la unión aduanera, por lo que sus productos no necesitan ser inspeccionados y son comercializados entre ambas jurisdicciones de la isla con pocas restricciones. Pero, después del Brexit, las dos partes de Irlanda podrían estar en diferentes regímenes regulatorios. Eso significaría que los productos y bienes que lleguen a Irlanda del Norte deberán ser revisados, incluso si proceden del resto de Reino Unido, para ver si cumplen con la normativa de la UE.

Los analistas políticos coinciden en la idea de que resulta difícil, más no imposible, que el nuevo PM Johnson logre modificar el backstop, la única solución ideada hasta ahora para preservar la seguridad del mercado comunitario. Más aun propuestas alternativas de índole técnico como podrían ser los controles telemáticos de las mercancías desde su fábrica de origen para facilitar el paso fronterizo candidato son todavía una ilusión.

Aún es muy pronto para elucidad una salida inmediata a los conflictos que enfrenta el Reino Unido, que seguramente serán una prueba de fuego para la administración entrante y muy posiblemente para la conformación del Nuevo Orden Internacional, situación que por la naturaleza coyuntural de este artículo no ha sido analizada aún.

¿Qué puede esperar el empresario Vistage ante el desenlace del Brexit?

La visión inmediata del Brexit en América Latina y particularmente México
Si bien las relaciones comerciales entre el Reino Unido y América Latina son limitadas, como es sabido el Brexit puede afectar a la región por vía indirecta en la medida en que frene la recuperación de la economía mundial, contraiga el comercio internacional y prolongue por un tiempo mayor la incertidumbre y la volatilidad de los mercados cambiarios, financieros y bursátiles. El Brexit exigiría además reconfigurar la plataforma comercial. Al invocar el artículo 50, el Reino Unido quedaría excluido de los tratados que la Unión Europea comparte con Chile, Colombia, Centroamérica, México y Perú, y no tendría entonces acuerdos comerciales con ningún país latinoamericano.

Efectos positivos a la vista en el mediano plazo

No obstante las críticas condiciones inmediatamente previsibles, el entorno económico en el Reino Unido muestra perspectivas interesantes para la Comunidad Vistage, particularmente en estos momentos de cambio en las corrientes comerciales y productivas que se suceden a nivel planetario.

La contracción europea, los cambios en los flujos de mercancías derivados de la guerra comercial trabada por los Estados Unidos contra varias naciones en el mundo, las sanciones contra diversos países considerados como peligrosos para la hegemonía occidental, los cambios geo-políticos, el resurgimiento del proteccionismo y el nacionalismo en los países avanzados y en desarrollo, el rediseño de tratados comerciales, particularmente el caso del T-MEC y su relación con fenómenos migratorios colaterales, son tan solo unos de los acontecimientos mundiales que afectan las condiciones económicas y de inversión para los empresarios en nuestro país.

Indudablemente, en un mundo globalizado e interconectado, no es posible que los países se aíslen de un evento de tales proporciones. La incertidumbre actual en torno al destino económico del Reino Unido, una vez resuelta presentará importantes alternativas de diversificación en materia comercial y de inversión para América Latina en lo general y para México en lo particular.

La conformación de nuevos acuerdos bilaterales, tanto en materia comercial, migratoria y de inversión entre México y el Reino Unido abren la puerta a mercados diferentes, susceptibles de ser aprovechados por el Empresario Vistage, por lo que seguramente el seguimiento de este importante evento formará parte de las visiones táctica y estratégica de sus respectivas organizaciones. Estaremos al pendiente del desenlace del Brexit, en los próximos meses, previos a Diciembre del 2020.

 


[1] El principal freno para el Brexit ha sido ponerse de acuerdo sobre el futuro de la frontera entre Irlanda, una república independiente que forma parte de la UE, e Irlanda del Norte, el territorio que junto a Escocia, Gales e Inglaterra conforma Reino Unido.

[1] https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-47546880 visitada el 23/07/2019

[1] El artículo 50 del Tratado de Lisboa prevé el mecanismo para la retirada unilateral y voluntaria de un país miembro de la UE.  i.e el BREXIT.