El Impacto de la COVID-19 en la operación de las Grandes Cadenas de Valor

Las Grandes Cadenas de Valor que operan en el mundo

A partir del surgimiento de las Grandes Cadenas de Valor (GCV) en la industria automotriz estadounidense en la década de 1960 y la correspondiente a la industria electrónica en Asia,  en la década de 1970, el papel de las GCV en el comercio internacional se ha vuelto más importante y ha atraído cada vez más atención.

Pero ¿qué es una Gran Cadena de Valor?

En el reporte del Banco Mundial denominado: Informe sobre desarrollo mundial 2020: El comercio al servicio del desarrollo en la era de las cadenas de valor mundiales[1] el concepto de GCV o Cadenas de Valor Mundiales (CVM) como se plantea en el documento, (ver Ilustración 1), divide el proceso de producción entre distintos países. Las empresas se especializan en una tarea específica y no elaboran todo el producto.

Ilustración 1: Las Cadenas de Valor Mundiales

Fuente: BM. Informe sobre desarrollo mundial 2020: El comercio al servicio del desarrollo en la era de las cadenas de valor mundiales

 

Las GCV definen completamente al comercio exterior a nivel mundial; involucran el comercio de mercancías que tienen múltiples etapas de producción y que se llevan a cabo en muchos países diferentes (fragmentación de la producción y vínculos entre empresas) además de que se fundamentan en los flujos de conocimiento, capitales y mercancías ya que se requieren además de tecnología y recursos humanos especializados y financieros, múltiples importaciones y exportaciones de bienes intermedios para producir un bien final, que también puede exportarse.

La articulación entre los diferentes eslabones de la cadena tiende a ser duradera y estable; esta situación se debe parcialmente a la especificidad del capital y de los procesos de producción, en el caso de manufacturas, por ejemplo la automotriz, y además por la necesidad de reducir costos de búsqueda y transacción entre las partes involucradas, lo cual disminuye la productividad de manera irracional, contrariamente a lo que se pretende con la evolución de esta gigantesca tendencia hacia la búsqueda de mayor eficiencia en la producción actual.

Como podemos observar en la ilustración 2, las interacciones entre empresas buscan estabilidad y certidumbre en su funcionamiento, por lo que en lo general propician el desarrollo de políticas conjuntas entre los integrantes para su funcionamiento ordenado.

Ilustración 2: Funcionamiento de las CVM

Fuente: BM. Informe sobre desarrollo mundial 2020: El comercio al servicio del desarrollo en la era de las cadenas de valor mundiales

 

El peso económico de las GCV a nivel global

No resulta impreciso decir que la operación de las GCV representa el 50% del comercio internacional. Sin embargo algunos países han concentrado el flujo de comercio; tal es el caso de China, país que después de su aceptación en la Organización Mundial de Comercio (OMC) en el 2001, ya representa cerca del 60% del comercio internacional en equipos de telecomunicación y en muchas otras actividades, su concentración se ubica cerca de un 50%.

Las GCV han desempeñado un papel importante en el crecimiento económico mundial; por una parte coadyuvando a una mayor productividad y captación de valor por parte de los países que controlan su operación y por la otra permitiendo que las empresas de los países en desarrollo logren avances significativos en términos de productividad, y ayudándolas a pasar de las exportaciones de productos básicos a las manufacturas básicas. En lo general, y abstrayendo un poco la disparidad entre los beneficios de su operación,  el impacto de las GCV ha sido positivo, incluso para los países en desarrollo; y es que su operación ha impulsado una transformación económica permitiendo a los países más pobres avanzar rápidamente por la vía del desarrollo. A través de dichas cadenas, los países en desarrollo pueden especializarse y enriquecerse sin tener que crear industrias enteras desde cero.

Hoy en día, sin embargo, ya no puede darse por sentado que el comercio seguirá siendo una fuerza generadora de prosperidad. Como lo señala el propio reporte del Banco Mundial (2020) y se muestra en la Ilustración 3, desde la crisis financiera de 2008, el comercio mundial ha crecido lentamente y la expansión de las GCV se ha desacelerado. En la última década, no ha ocurrido nada similar a los eventos transformadores de los años noventa, a saber, la integración de China y Europa oriental en la economía mundial y la celebración de importantes acuerdos comerciales como la Ronda Uruguay y el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Más aún dos factores se constituyen en graves amenazas para el exitoso modelo de crecimiento con mano de obra intensiva impulsado por el comercio. En primer lugar, el surgimiento de nuevas tecnologías que reducen la necesidad de mano de obra, como la automatización y la impresión en tercera dimensión, podría acercar aún más la producción al consumidor, y reducir la demanda de trabajo en el país y en el exterior. En segundo lugar los conflictos comerciales entre los países grandes podrían dar lugar a la retracción o a la segmentación de las GCV. Y es que las fricciones comerciales han generado incertidumbres relacionadas con el acceso a los mercados, lo que ha llevado a las empresas a considerar la posibilidad de postergar los planes de inversión. A esto se agrega de manera tangencial desafortunadamente, el hecho de que los costos ambientales están creciendo, principalmente debido al aumento de las emisiones de dióxido de carbono generadas por el transporte de bienes intermedios debido a las mayores distancias en los traslados.

Ilustración 3: Expansión del comercio internacional de las GCV en los 90´s y estancamiento en la crisis del 2008

Fuente: BM. Informe sobre desarrollo mundial 2020: El comercio al servicio del desarrollo en la era de las cadenas de valor mundiales

 

La irrupción de la pandemia de COVID-19

De acuerdo con datos de la OMC[2], la pandemia de la COVID-19 representa una perturbación sin precedentes de la economía y el comercio mundiales, ya que provoca la contracción de la producción y el consumo en todo el mundo, exacerbando las condiciones que indujeron el estancamiento de los frutos de la globalización. Y es que de la misma forma en que la globalización permitió, desde el lado de la oferta, a las empresas multinacionales tomar ventajas de la redistribución de las actividades productivas a partir de su localización en Asia y particularmente en China, y desde la perspectiva de la demanda aprovechar su gigantesco y creciente mercado interno, la pandemia de la COVID-19 también ha orientado cambios que afectarían no solo la viabilidad del modelo de producción globalizado, sino incluso su reversión[3].

Tendencia hacia la regionalización de las Cadenas de Valor frente a la COVID-19

La guerra comercial entre Estados Unidos y China y el aumento de los salarios en China ya habían incentivado a algunas multinacionales a trasladar sus cadenas de suministro de China a otras partes de Asia; el sector textil fue un ejemplo temprano de esta tendencia. Seguramente la COVID-19 impulsará a más empresas de otros sectores a reubicar parte de sus cadenas de suministro. El resultado de esto será una red de cadena de suministro asiática más diversa y menos centrada en empresas chinas. Este es un preludio de lo que sucederá en otras regiones a medida que las empresas globales buscan desarrollar la resiliencia de sus cadenas de suministro. Mediante la construcción de cadenas regionales cuasi-independientes de suministro en América y Europa, la empresa multinacional generará coberturas naturales contra futuros shocks a su red de abastecimiento. Estas condiciones de lo que se espera sea la nueva normalidad, ha generado ventajas competitivas para aquellas empresas que se han podido dar el lujo de trasladar la producción de componentes clave de una región a otra en la medida que se han bloqueado y/o cerrado las fuentes de abastecimiento y transformación de bienes y servicios como resultado de la COVID-19. Como es sabido, las cadenas de suministro son difíciles de establecer, pero más aun de mover con facilidad, sobre todo en la industria automotriz; no solo por las cuantiosas inversiones dedicadas, sino por los excesivos costos de búsqueda y transacción que afectan grandemente a las interacciones y vínculos entre procesos, industrias y empresas. Sin embargo en la medida que más empresas tomen esta decisión, el cambio a las cadenas de suministro regionalizadas será un resultado duradero de esta crisis.

La reorganización de la función logística

A las decisiones en torno a la regionalización de las cadenas de valor, se agrega el problema de la transformación logística que se avecina; ¿Cuánto debe producirse?, ¿cuánto inventario debo mantener?, ¿cuál debe ser la velocidad de respuesta de la cadena de ensamble ante cambios bruscos en la demanda? Todas estas preguntas que actualmente abruman a las empresas, seguramente se evaporarán en el tiempo, en la medida en que la economía se normalice; ¿no es así?

Cuando anteriormente la preocupación de las empresas se enfocaba en la administración fluida y eficiente de inventarios, insumos, procesos y mercancías; la incertidumbre derivada de posibles afectaciones súbitas en las condiciones de operación puede condicionar la sobrevivencia de negocios locales y multinacionales. Repentinamente los administradores deberán retomar temas como almacenaje, inventarios estratégicos y de emergencia, costos de transporte y programas de contingencia. Seguramente la definición de normalidad cambiará radicalmente.

Cambios en la planeación frente a la pandemia: los resultados tangibles

A diferencia de crisis anteriores, como la financiera del 2008, las empresas deberán poner atención a eventos disruptivos en dos frentes: La oferta, ante cambios en los patrones mundiales de producción y comercio y la demanda, ante la caída del empleo, los ingresos y los cambios en las tendencias de los consumidores, que seguramente se verán marcadas por un nuevo comportamiento en torno al consumo social de bienes y servicios. En posteriores ocasiones, incluso al interior de la Comunidad Vistage, se podrá discutir en torno a las tendencias que seguramente surgirán en el mundo Post-COVID.

Sin embargo, en términos de planeación se avizoran cambios importantes en la planeación y en el vínculo hoy más necesario que nunca entre estrategia y táctica. Por una parte cobrará seguramente importancia la planeación por escenarios, en un mundo caracterizado por la incertidumbre: Se requiere que los empresarios contemplen estrategias flexibles que permitan rápidamente adecuar sus modelos de negocios ante cambios disruptivos y súbitos; La empresa debe adoptar una vocación tecnológica, independientemente del modelo de negocio adoptado; sabiendo que la innovación coadyuva ya sea a la sobrevivencia del negocio, o en condiciones de proactividad hacia un despegue importante al contar con mejores herramientas para aprovechar oportunidades; en este sentido la digitalización de procesos y servicios al interior de la empresa y su eficaz empleo en la creación de valor hacia el exterior, ya nunca será un lujo del que podamos prescindir fácilmente; Por último la unión indisoluble entre táctica y estrategia se hace patente en las crisis; el empresario debe saber distinguir los efectos duraderos de cambios que parecieran temporales, y sin embargo llegaron a quedarse; ésa parece ser la nueva normalidad.

La historia reciente, ha mostrado cómo se resquebrajan modelos productivos y de negocios globalmente empleados con éxito por empresas, regiones y países; hemos aprendido como shocks ampliados de oferta y demanda (no antes vistos normalmente juntos) destruyen tendencias que parecían duraderas y certidumbres que se vislumbraban sólidas. De repente la pandemia nos sumergió en una profunda reflexión en torno a una nueva normalidad, que incluso estando presente era soslayada. Las oportunidades de análisis y solución de problemas al interior de la Comunidad Vistage se potencian precisamente en estos momentos tan difíciles. Sin embargo como siempre se ha afirmado, las crisis son sinónimo de oportunidad. ¿Cuántas veces hemos escuchado que las grandes fortunas se forjan en los tiempos difíciles?, pero sobre todo ¿cuánto hemos aprendido y aprovechado de ellas?

 


[1] https://www.bancomundial.org/es/news/press-release/2019/10/08/global-value-chains-have-spurred-growth-but-momentum-is-flagging visitada el 13/05/2020

[2] https://www.wto.org/spanish/tratop_s/covid19_s/covid19_s.htm visitada el 13/05/2020.

[3] https://voxeu.org/article/covid-19-could-spur-automation-and-reverse-globalisation-some-extent visitado el 13/05/2020